Celebro profundamente la aparición de propuestas como Pedagooogía 3000 y pensamientos innovadores como los de la antropóloga Noemí Paymal, material que forma parte del presente Editorial de Calidad de Vida; representan la necesidad de que las generaciones de adultos perciban y actúen positivamente frente a los desafíos que estos niños y jóvenes del siglo XXI proponen. Es probable que haya otras ideas, otros proyectos, será cuestión de analizar, experimentar y avanzar. Lo que sí es cierto es que este perimido sistema educativo que hoy nos encuentra encerrados en aulas (y cuando no, en containers) y en viejos contenidos mínimos, enciclopedistas, obsoletos y demodés, no da para más, no avanza.
¿Cómo pedirles interés en el estudio a los chicos si ellos ya están en otra y, como dice Paymal, saben más que docentes y padres? Ah, bueno, entonces no hay que enseñar!, se podrá exclamar. Respondo: sí, sí hay que enseñar, hay mucho por enseñar, pero no es ésta la manera de hacerlo. Además, y sobre todo, llegó el momento de ver en cada niño, en cada niña, en cada joven, al ser individual, único, con identidad propia y con necesidades vinculares, abierto a la búsqueda del sentido de la vida, para que todo lo formal, lo técnico y lo científico que incorpore, tenga un marco de contención personal, social y trascendente que le dé centro y consistencia.
¿Qué saben los chicos de sí mismos, de sus identidades, de sus derechos, de sus posibilidades? Cuánto tiempo, en horas de reloj se trabaja, en nuestras escuelas, en el valor de la persona humana, no sólo en la teoría sino, sobre todo, en los hechos?
De eso se trata, de engendrar un entramado educativo donde el aprendizaje de niños, jóvenes y adultos, incluidos los docentes, sea la vida misma, no el contenido abstracto.
Dirán muchos que estamos lejos de ese logro; yo no lo planteo en términos cronológicos, lo presento como proceso que está iniciando su marcha; el desafío consiste en que todos nos hagamos cargo y participemos.
Ese es el sentido de nuestro editorial. Los invito a reflexionar juntos para, luego, actuar.
Autor: Profesora Mirtha Palmas
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