A finales del siglo XIX, el francés René Quinton hizo públicas sus teorías sobre unas constantes biológicas que serían comunes a todos los seres vivos, basándose en el origen marino de todos ellos. A pesar de no contar con ninguna prueba de la existencia de estas constantes, diseñó una solución salina basada en el agua de mar y empezó a comercializarla, afirmando que era capaz de curar enfermedades como la tuberculosis, el cólera o la diarrea y desde principios del siglo XX, comenzó a extenderse su práctica. Numerosas poblaciones costeras vieron crecer hoteles y balnearios dedicados a ofrecer al público todo tipo de servicios relacionados con la talasoterapia.
Hasta la fecha, la comunidad científica no ha encontrado ninguna prueba de la efectividad de esta terapia.
El agua de mar, y por extensión la talasoterapia, ha sido siempre un recurso terapéutico muy importante para paliar diferentes enfermedades. Por una parte, como coadyuvante de métodos terapéuticos convencionales y por otra, como factor importante en la prevención de secuelas e invalideces. Por tanto, las indicaciones específicas de la talasoterapia las podemos encontrar entre otros en:
- Alteraciones del aparato locomotor, en los procesos degenerativos como artrosis, artritis, lesiones de partes blandas, tendinitis, contracturas musculares, fibromialgia, problemas de espalda, cervicales, lumbares, ciáticas, recuperación funcional después de fracturas, operaciones ortopédicas, operaciones traumatológicas, secuelas de lesiones y muchas más.
- Estados de fatiga funcional, como pueden ser los estados de agotamiento, estrés u otros análogos.
- Psicología: estados de ansiedad o alteraciones del estado de ánimo.
- Dermatología: Psoriasis, Eczemas, dermatitis atópica, acné.
- Procesos de vías respiratorias: rinitis, sinusitis, bronquitis, asma.
- Neurología: secuelas de accidentes cardiovasculares, Parkinson.
- Déficit vascular, como son las varices.
- Odonto-estomatología: problemas con las encías, por ejemplo.
- Ginecología: trastornos menstruales, menopausia. Utilizándola por vía vaginal cura la vaginitis de origen viral o bacteriano.
- Prevención de enfermedades y reforzamiento del sistema inmunológico
- Como medicina complementaria,
- Tomada sola o en combinación con otros tratamientos.
Obesidad, diabetes, problemas de riñón, próstata, estreñimiento, corazón, estómago, tuberculosis, hígado, presión alta, artritis, quemaduras, migrañas, depresión, hemorroides, desnutrición, calambres, problemas circulatorios, hemiplejía, prevención de gripes, psoriasis, sarna, inflamaciones, picazones, insomnio, úlceras varicosas, osteoporosis, cansancio, osteoartritis, cicatrización de heridas, colesterol, bocio (tiroides), parásitos, hongos, asma, cataratas, herpes, prevención de enfermedades hereditarias, alergia, rinitis.
Insuficiencias orgánicas graves o descompensadas: angina; flebitis o trombosis venenosa reciente; insuficiencia de hígado o de riñón muy avanzados; enfermedades psiquiátricas en brote, etc.
Procesos infecciosos activos
Fiebre
Úlceras o heridas abiertas en la piel.
Primer y último trimestre de embarazo.
Como en todos los casos, ante enfermedades declaradas o dudas personales, consulte a su médico de cabecera.
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