La palabra Holística resuena mucho, pero: ¿se utiliza en la forma adecuada?
No es una simple palabra, es una filosofía, una forma de entender al ser humano y a la vida misma. Es una palabra que deriva del griego “holos” que significa “completo, entero”. Esta filosofía mira al ser humano según una escala de valores que consiste en entenderlo como una unidad cuerpo, mente, energía, espíritu, vínculos, medio ambiente, cultura, historia personal y todo aquello que lo conforma tal cual “ es”. Trata al organismo como un todo, en donde cada tejido, cada órgano, cada emoción y pensamientos, se interrelacionan y se influyen. La persona no es solo una sumatoria de partes, es un “Todo Integrado”.
Por lo tanto la salud holística promueve el autoconocimiento, el registro personal consciente de lo que
sentimos y necesitamos. Nos acostumbramos a seguir la multitud, lo que la mayoría de las personas hacen, y en esa necesidad de pertenecer a lo que está de moda, nos vamos perdiendo a nosotros mismos. El perder contacto con las propias necesidades, gustos, deseos y sueños, hace que cada día perdamos el entusiasmo, la energía que nos direcciona hacia una meta, y nos convertimos en máquinas automáticas y rutinarias. Esa pérdida de contacto con nosotros mismos, permite que aparezcan síntomas
emocionales y luego físicos, que si no son atendidos conducen a la enfermedad.
La enfermedad la entendemos entonces como un movimiento del organismo en la búsqueda del equilibrio, como una oportunidad para evolucionar; no como algo que viene y se nos impone de afuera. La mirada holística considera a cada persona responsable de su salud como de su bienestar. Nos sugiere participar en la comprensión de lo que nos pasa y realizar los cambios posibles para estar mejor. Considera que cada ser humano tiene la posibilidad de curarse a sí mismo y que esta auto-curación proviene
del registro consciente de lo que necesita.
Esto no significa dejar de ir al médico, sino sumar una terapia holística al tratamiento. El trabajo interdisciplinario es la mejor forma de lograr el bienestar. Solo asumiendo un rol activo en nuestra propia vida podremos brindarnos lo mejor y brindar lo mejor a quienes nos rodean. Somos seres libres, creados para ser felices y vivir en plenitud.
Recuerda: el conocimiento de uno mismo es el principio de la sabiduría, y que el cambio en tu vida comienza con la decisión de querer cambiar, y solo tú puedes hacerlo, porque nadie lo hará por ti…
Que tengas un buen día!
Autor: Karina Chialich - Reflexoterapeuta Holistica - Turnos e informes 156 983 887
